miércoles, 1 de julio de 2009

"Una adquisición para siempre"

Acabo de leer una entrevista hecha en Magisterio Español a Jaime Siles, Presidente de la SEEC (para los no iniciados, Sociedad Española de Estudios Clásicos). Como acostumbra a ocurrir en estos casos, las cosas que se dicen suelen ser siempre las mismas, con matices diferentes. Pero hay algo en esta entrevista que me ha llamado la atención: he visto apreciaciones conocidas, pero dichas de manera sugerente e incluso brillante.
Por eso, he querido estresacar algunas ideas que pueden resultar atractivas, en estos tiempos en los que se pone (se vuelve a poner) en cuestión nuestra cultura clásica.

El Latín y el Griego ponen al alma joven en contacto con la cultura de verdad. No con la subcultura, sino con la cultura en toda su profundidad, en todo lo que tiene de lenguaje, de signo, de icono, de religión, de filosofía y de pensamiento político.
Todos los que nos dedicamos a enseñar griego o latín sabemos que los alumnos acaban dándose cuenta de ello. Lo que pasa es que quizá nunca se lo había dicho nadie con anterioridad.

Se escribe mucho mejor cuando se conocen bien las otras lenguas, especialmente aquéllas de las que venimos. Se dicen menos barbaridades, se es mucho más preciso y exacto en el lenguaje.
Y todos somos testigos de las barbaridades que pueden llegar a escribir hoy los alumnos...

Ante las nuevas corrientes pedagógicas que propugnan materias más acordes con el mundo actual, reacciona así:
La pedagogía debe saber distinguir lo que es una adquisición para siempre –que es como definía la historia Tucídides– de lo que es puramente anecdótico e instantáneo. Yo creo que a la juventud hay que educarla en el conocimiento para siempre, en las grandes disciplinas, en aquellas cuyas consecuencias conocemos. No podemos experimentar.
¡Bastante se ha experimentado ya, por desgracia!
Acabo esta selección con otras afirmaciones que no ofrecen ninguna duda:
No sólo se pone al alumno en contacto con la cultura antigua, sino que el trabajo de un texto le enseña a verbalizar la realidad, a representarse lingüísticamente el mundo.

Cada vez que Europa se ha olvidado del Latín y el Griego ha experimentado un gran paso atrás. Ha rozado la barbarie(...).

Cuando perdemos de vista las llamadas Ciencias Humanas o del espíritu nos empobrecemos notabilísimamente, porque son las que nos dan nuestra identidad como seres humanos, las que nos dicen de dónde venimos, quiénes somos y adónde vamos.
Quizá echo en falta un punto de crítica a los poderes establecidos que, a la postre, son quienes nos llevan por estos lodazales...

Se puede leer la entrevista completa aquí.